Hola malditos tragafluidos lactosos. Hoy me siento un hombre nuevo, porque he sobrevivido. Ha sido una lucha sin cuartel, donde el tiempo no existía, el ambiente era completamente hostil y el enemigo estaba sumamente entrenado. Pero, ¿a qué ha sobrevivido Ultra-Yan? ¿qué aventura ha estado a punto de costarle la vida? Os lo cuento ahora mismo: ¡¡¡HE SOBREVIVIDO A LA CEREMONIA DE ENTREGA DE DIPLOMAS DE MI ESCUELA!!!
Resulta que, con motivo de una boda familiar, me pedí unas vacaciones para volver a Madrid e increíblemente, el Sr. Don Chiripa, Mr. Potra y la Sra. Coña se pusieron de acuerdo para situar esta "ceremonia de graduación" justo 1 día antes del enlace nupcial de modo que, ante tanta casualidad, pensé que estaba destinado a asistir, dado que el dios del colorido sonrosado de la aurora, también llamado Tlahuixcalpantecuhtli, lo había escrito durante la 14ª Era Travertina en las tablas sacro-mágicas de Tenochtitlan. Esto, unido al gran entusiasmo que había generado en mi madre, me obligaron finalmente a acudir al evento.
Bien, pensé "bueno tío, tampoco es para tanto, tú vas, coges tu cartulina y tu pin y a casa". Y sí, efectivamente, cogí mi cartulina y el pin de la PETMSIIEMIIQ (que concede +2 de fuerza y +5 de habilidad en lanzamiento de botellas en los combates patronales de Pozuelo), pero el destino me la había jugado otra vez. Caí en la trampa, y no había vuelta atrás. Me comí LOS DISCURSOS MÁS SOPORÍFEROS QUE JAMÁS HABÍA SENTIDO EN MI VIDA. Bueno, yo y mis padres, que estuvieron al borde del colapso mental. Si no os lo creéis preguntad a Carmen que, al igual que yo, la engañaron también para acudir a recibir el pin. La verdad es que podían patentar estos discursos como terapia para combatir el insomnio porque, sinceramente, son increíblemente efectivos. En un futuro las madres no cantarán nanas a sus hijos antes de dormir, sino que leerán un discurso de entrega de diplomas y antes de la 3ª línea el bebé estará ya roncando.
Os voy a hacer un resumen del discurso: "Bienvenidos a todos a esta ceremon... piiiiiiiiiiiiiii (3 horas más tarde) piiiiiiiiiiiiiiii... y en este momento doy por finalizado el acto". Como habréis podido observar, no tuve la suficiente energía como para escuchar enteramente lo que decían (claro, porque aún no me habían dado el pin de +2 de fuerza), y para mí era todo lo mismo, un sinsentido total donde palabras tales como apoyo al alumno, ayuda del profesorado y calidad docente eran constantemente mencionados pero que, sinceramente, a día de hoy aún desconozco. Pero bueno, estoy contento, porque he obtenido el pin del poder de Grayskull (sí, ése es, el de He-Man), que me ayudará en los combates mortales contra La Delineante, el ser más terrorífico de los últimos tiempos. Y enganchando ambas historias de esta forma tan sutil, podemos proseguir contando este truculento relato, que nos tiene a todos en vilo:
No era posible hacer entrar a la Uruk-Ñú en razón. Mis argumentos eran demasiado complejos para tan minúsculo cerebro y no podían ser procesados. Además, el Uruk-Ñuíno era una lengua demasiado primitiva, y no había desarrollado léxico nada más que para la comunicación de necesidades básicas tales como hambre, pis, sed, caca, etc. Por ello, me era muy difícil expresar exactamente lo que quería decir de verdad, explicando constantemente los conceptos que quería exponer mediante símiles con excrementos de animales, árboles y meado de orco.
Y el momento llegó, el instante donde La Delineante me soltó la GRAN FRASE, demostrando tener una inteligencia superior a los de su especie, pero por supuesto inferior aún al de las hormigas bicéfalas (especie defectuosa de hormiga, fruto del cortejo entre la hormiga común y un chinche). Muy bien, damas y caballeros, no os haré esperar más y diré que esa increíble (y a la vez fatídica) frase fue: "pues lo haces tú".
"Joder, tampoco es para tanto" diréis muchos de vosotros. La verdad es que tenéis razón, así escrito fríamente en el blog, no suena tan violento. Pero en realidad, lo que de verdad multiplicó el tamaño de mis pelotas por 1 millón NO fue lo que dijo, sino CÓMO lo dijo. Esa breve frase salió de sus fauces con una pedantería tan brutal, que me dieron ganas no de escupirle, sino de echarle un auténtico gargajo de viscosidad superior a 15000 poises (por supuesto previa aspiración de fosas nasales), de esos que expulsas por las mañanas después de levantarte de la cama, y que va corroyendo la cerámica del lavabo según se desliza hacia el sumidero. Sin embargo, como persona civilizada que soy, me contuve y simplemente la miré con la mayor cara de asco que era capaz de poner en esos momentos. Y me volví, y fui hacia mi asiento, por supuesto dedicándole antes unas preciosas palabras en castellano que decían: "que puto engendro que eres hija mía".
Aquella semana no interaccionamos mucho. En ocasiones ella parecía querer decirme algo, pero yo siempre le respondía en un cordial castellano: "que te jodan puta gorda". Y con el paso de los días me las arreglé yo solito para trabajar con los archivos defectuosos que me pasaban de La Delineante. Era asombroso, porque podía decir que ella era como la reina Midas, solo que, en vez de en oro, convertía en mierda todo lo que tocaba. Pero bueno, la técnica era sencilla: a todo lo que me enviaba, yo presionaba el boton "delete" y mandaba a tomar por culo su ineficiente, inútil e improductivo trabajo. Era una opcion bastante drástica pero no había elección, trabajar con mierda nunca fue mi afición (¡¡¡tooooma pareado que me he marcado!!!).
Poco tiempo hizo falta para que la oficina entera se diese cuenta de los mágicos poderes de la Reina Midas. Los proyectos que ella comenzaba, terminaban curiosamente siempre en mis manos, porque simplemente el resto de ingenieros no tenían suficiente estómago para digerir la porquería que generaba. Asimismo el resto de mis compañeros comenzaron a evitar a La Delineante, dándome cuenta entonces de que mi opinión era también general. Su poca atención en los detalles (que creo que es la cualidad más importante que debería tener cualquier delineante), unido a su poca lógica mental y sus fallos ortográficos garrafales (tan garrafales que era capaz hasta YO de darme cuenta), reflejaban su escaso nivel cultural. Sin embargo su forma de hablar era sumamente pedante y repipi, siendo incluso su actitud en numerosas ocasiones arrogante y vanidosa. Por esa razón, era imposible debatir con ella acerca de los proyectos, dado que su brutal prepotencia unida a su escasísima inteligencia la convertían en una persona difícil de tratar.
Estuve varios días reflexionando acerca de la Uruk-Ñú: ¿Cómo podía ser que una criatura tan horrorosa y desgraciada físicamente fuese a la vez tan sumamente desagradable e irritante como persona? ¿Quién podría aguantar a semejante feto andante? ¿Tendría amigos/as? ¿Serían sus amigos/as tan repugnantes como ella? ¿Cómo sería su familia? y un largo etc. de preguntas que caían en un pozo sin fondo. Veía en ella al auténtico anti-canon de persona, porque tenía todos absolutamente todos los defectos que se podían encontrar: fea, tonta, grosera, tosca y antipática. Estaba alucinando, era un auténtico descubrimiento para la ciencia. Y de repente, como un flashazo mental, me di cuenta de la razón por la que mi empresa había cogido a la Uruk-Ñú...
Resulta que, con motivo de una boda familiar, me pedí unas vacaciones para volver a Madrid e increíblemente, el Sr. Don Chiripa, Mr. Potra y la Sra. Coña se pusieron de acuerdo para situar esta "ceremonia de graduación" justo 1 día antes del enlace nupcial de modo que, ante tanta casualidad, pensé que estaba destinado a asistir, dado que el dios del colorido sonrosado de la aurora, también llamado Tlahuixcalpantecuhtli, lo había escrito durante la 14ª Era Travertina en las tablas sacro-mágicas de Tenochtitlan. Esto, unido al gran entusiasmo que había generado en mi madre, me obligaron finalmente a acudir al evento.
Bien, pensé "bueno tío, tampoco es para tanto, tú vas, coges tu cartulina y tu pin y a casa". Y sí, efectivamente, cogí mi cartulina y el pin de la PETMSIIEMIIQ (que concede +2 de fuerza y +5 de habilidad en lanzamiento de botellas en los combates patronales de Pozuelo), pero el destino me la había jugado otra vez. Caí en la trampa, y no había vuelta atrás. Me comí LOS DISCURSOS MÁS SOPORÍFEROS QUE JAMÁS HABÍA SENTIDO EN MI VIDA. Bueno, yo y mis padres, que estuvieron al borde del colapso mental. Si no os lo creéis preguntad a Carmen que, al igual que yo, la engañaron también para acudir a recibir el pin. La verdad es que podían patentar estos discursos como terapia para combatir el insomnio porque, sinceramente, son increíblemente efectivos. En un futuro las madres no cantarán nanas a sus hijos antes de dormir, sino que leerán un discurso de entrega de diplomas y antes de la 3ª línea el bebé estará ya roncando.
Os voy a hacer un resumen del discurso: "Bienvenidos a todos a esta ceremon... piiiiiiiiiiiiiii (3 horas más tarde) piiiiiiiiiiiiiiii... y en este momento doy por finalizado el acto". Como habréis podido observar, no tuve la suficiente energía como para escuchar enteramente lo que decían (claro, porque aún no me habían dado el pin de +2 de fuerza), y para mí era todo lo mismo, un sinsentido total donde palabras tales como apoyo al alumno, ayuda del profesorado y calidad docente eran constantemente mencionados pero que, sinceramente, a día de hoy aún desconozco. Pero bueno, estoy contento, porque he obtenido el pin del poder de Grayskull (sí, ése es, el de He-Man), que me ayudará en los combates mortales contra La Delineante, el ser más terrorífico de los últimos tiempos. Y enganchando ambas historias de esta forma tan sutil, podemos proseguir contando este truculento relato, que nos tiene a todos en vilo:
No era posible hacer entrar a la Uruk-Ñú en razón. Mis argumentos eran demasiado complejos para tan minúsculo cerebro y no podían ser procesados. Además, el Uruk-Ñuíno era una lengua demasiado primitiva, y no había desarrollado léxico nada más que para la comunicación de necesidades básicas tales como hambre, pis, sed, caca, etc. Por ello, me era muy difícil expresar exactamente lo que quería decir de verdad, explicando constantemente los conceptos que quería exponer mediante símiles con excrementos de animales, árboles y meado de orco.
Y el momento llegó, el instante donde La Delineante me soltó la GRAN FRASE, demostrando tener una inteligencia superior a los de su especie, pero por supuesto inferior aún al de las hormigas bicéfalas (especie defectuosa de hormiga, fruto del cortejo entre la hormiga común y un chinche). Muy bien, damas y caballeros, no os haré esperar más y diré que esa increíble (y a la vez fatídica) frase fue: "pues lo haces tú".
"Joder, tampoco es para tanto" diréis muchos de vosotros. La verdad es que tenéis razón, así escrito fríamente en el blog, no suena tan violento. Pero en realidad, lo que de verdad multiplicó el tamaño de mis pelotas por 1 millón NO fue lo que dijo, sino CÓMO lo dijo. Esa breve frase salió de sus fauces con una pedantería tan brutal, que me dieron ganas no de escupirle, sino de echarle un auténtico gargajo de viscosidad superior a 15000 poises (por supuesto previa aspiración de fosas nasales), de esos que expulsas por las mañanas después de levantarte de la cama, y que va corroyendo la cerámica del lavabo según se desliza hacia el sumidero. Sin embargo, como persona civilizada que soy, me contuve y simplemente la miré con la mayor cara de asco que era capaz de poner en esos momentos. Y me volví, y fui hacia mi asiento, por supuesto dedicándole antes unas preciosas palabras en castellano que decían: "que puto engendro que eres hija mía".
Aquella semana no interaccionamos mucho. En ocasiones ella parecía querer decirme algo, pero yo siempre le respondía en un cordial castellano: "que te jodan puta gorda". Y con el paso de los días me las arreglé yo solito para trabajar con los archivos defectuosos que me pasaban de La Delineante. Era asombroso, porque podía decir que ella era como la reina Midas, solo que, en vez de en oro, convertía en mierda todo lo que tocaba. Pero bueno, la técnica era sencilla: a todo lo que me enviaba, yo presionaba el boton "delete" y mandaba a tomar por culo su ineficiente, inútil e improductivo trabajo. Era una opcion bastante drástica pero no había elección, trabajar con mierda nunca fue mi afición (¡¡¡tooooma pareado que me he marcado!!!).
Poco tiempo hizo falta para que la oficina entera se diese cuenta de los mágicos poderes de la Reina Midas. Los proyectos que ella comenzaba, terminaban curiosamente siempre en mis manos, porque simplemente el resto de ingenieros no tenían suficiente estómago para digerir la porquería que generaba. Asimismo el resto de mis compañeros comenzaron a evitar a La Delineante, dándome cuenta entonces de que mi opinión era también general. Su poca atención en los detalles (que creo que es la cualidad más importante que debería tener cualquier delineante), unido a su poca lógica mental y sus fallos ortográficos garrafales (tan garrafales que era capaz hasta YO de darme cuenta), reflejaban su escaso nivel cultural. Sin embargo su forma de hablar era sumamente pedante y repipi, siendo incluso su actitud en numerosas ocasiones arrogante y vanidosa. Por esa razón, era imposible debatir con ella acerca de los proyectos, dado que su brutal prepotencia unida a su escasísima inteligencia la convertían en una persona difícil de tratar.
Estuve varios días reflexionando acerca de la Uruk-Ñú: ¿Cómo podía ser que una criatura tan horrorosa y desgraciada físicamente fuese a la vez tan sumamente desagradable e irritante como persona? ¿Quién podría aguantar a semejante feto andante? ¿Tendría amigos/as? ¿Serían sus amigos/as tan repugnantes como ella? ¿Cómo sería su familia? y un largo etc. de preguntas que caían en un pozo sin fondo. Veía en ella al auténtico anti-canon de persona, porque tenía todos absolutamente todos los defectos que se podían encontrar: fea, tonta, grosera, tosca y antipática. Estaba alucinando, era un auténtico descubrimiento para la ciencia. Y de repente, como un flashazo mental, me di cuenta de la razón por la que mi empresa había cogido a la Uruk-Ñú...
Continuará...
Muy bien, parece que el desenlace de esta historia se va ya vislumbrando allá en el horizonte. No sé cuántas partes más quedarán aún: 1, 3, 4... quién sabe, pero desde luego que muchas más no. Os encomiendo a estar atentos a la próxima entrada, que no sé cuándo escribiré, dado que mañana tengo la boda, ¡¡¡y pasado me voy a la playa!!! (Pablo y Manolo, preparaos este fin de semana). Bueno, y a mitad de relato me han casi-confirmado el Tralla y el Naka (alias Richal y Georgias) su asistencia al mundialmente famoso Oktober Fest celebrado anualmente en Múnich y que este año comienza en menos de 2 semanas, ¡sed bienvenidos! Y dicho esto, me despido de todos ustedes con un cordial saludo. Servus.
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