Hola a todos malditos lameglandes apestosos. Ya estamos en 2010, genial, estupendo. El mundo sigue igual, los coches no vuelan, los marcianos no han venido (aún) a invadirnos y no hay pronóstico de ningún meteorito que vaya a reventar el planeta. Por ello, dado que ningún cataclismo ha asolado todavía el mundo, aprovecho para meter una nueva entrada, la primera en este nuevo año que comienza y además en el día de los Reyes Mágicos.
Bueno, me voy a dejar de mierdas y polladas y voy a ir a lo que todos estáis esperando con ansia. Sí, voy a continuar la espeluznante historia de MGALD. Pero antes, quiero lanzar una pregunta al aire dado que lleva intrigándome durante varios picosegundos. Y la pregunta es la siguiente: ¿Qué habrán recibido las Uruk-Ñús como regalo de Reyes? Podéis escribir en los comentarios vuestras opiniones y en la siguiente entrada se podría crear un debate (digo "se podría" porque sois unos malditos bastardos y no escribís nunca en los comentarios). Muy bien, dicho esto continuemos con el horripilante relato de MGALD:
Día tras día las dos Uruk-Ñús hablaban más y más. Sus conversaciones eran bastante estúpidas y por supuesto en un dialecto ininteligible del urukñuíno proveniente de la Meseta de Gorgoroth, región situada en la parte norte de Mordor. La verdad es que tampoco había que entender mucho ya que sus diálogos podían resumirse en una sola palabra: COMER. Y con este tema en común podían rajar durante siglos. Así que, mientras yo intentaba trabajar, estas dos criaturas no paraban de molestarme no sólo visualmente sino también de forma auditiva.
Las dos Uruk-Ñús se entendían bien. Al fin y al cabo ambas pertenecían a la misma estirpe de seres grotescos y disformes. Se notaban los lazos de sangre y había muchérrimas cosas en común entre ellas: ambas hablaban (o mejor dicho gruñían) de forma brutal, los temas de conversación eran siempre carentes de sentido y, por supuesto, las dos trabajaban igual de mal. Eran increíbles las mierdas que hacían, pero completamente fuera de lo normal. De verdad que para hacer las cosas tan mal habría que ponerle empeño y ganas. No obstante estos dos engendros lo conseguían de forma nata. Habían nacido para generar caos y desorden en el mundo. Definitivamente su existencia desafiaba a las leyes de Darwin y significaba un paso hacia atrás en la humanidad. Eran un eslabón perdido de la genética, una hecatombe evolutiva, un error de la naturaleza.
Sin embargo, a pesar de la compenetración entre ambas criaturas infernales, con el paso de las semanas una de éstas comenzó a dominar sobre la otra, a tomar la iniciativa en las decisiones urukñuínas y a convertirse en la líder de ambas. Ok, repasemos entonces las opciones que tenemos:
- Por un lado tenemos a La Delineante original, una Uruk-Ñú convencional, con un coeficiente intelectual menor que el de un díptero, de aspecto aterrador y masa corporal descomunal
- Por otro lado tenemos a La Mega-Delineante, una Uruk-Ñú digievolucionada, de aspecto aún más horrendo, mega-obesa de dimensiones titánicas, con ataques especiales y creada especialmente para el combate en campo abierto.
Habiendo dicho todo esto, la respuesta lógica sería: "¡Está claro! ¡La Mega-Delineante es la que se hizo con las riendas!". Pues os equivocáis. Inesperadamente, La Delineante original fue la que comenzó a mandar sobre la otra. Además, lo hacía de una manera terriblemente altiva, con una arrogancia bestial y sin ningún tipo de vergüenza. Es ahí cuando me di cuenta de que el brutal asco que le tenía a la Uruk-Ñú original era insustituible. Ese engendro luciferino era definitivamente el ser más horrible y dantesco que jamás había conocido en mi vida, tanto interior como exteriormente. Una criatura que provoca espanto nada más verla. Era el anticanon de ser vivo, lo totalmente opuesto a la perfección. Era horror en estado puro concentrado en un cuerpo sebáceo y disforme, con un aspecto enteramente repugnante y una de las aberraciones de la naturaleza más atroces que jamás haya contemplado la historia del universo.
Y ahora, la pregunta del millón que todos os estaréis haciendo: Pero, ¿por qué La Mega-Delineante, siendo una Uruk-Ñú digievolucionada supuestamente superior a su antecesor, no pudo imponer su ley, la ley del más fuerte? Es difícil de creer, pero la historia merece una nueva entrada, donde me pueda explayar bien en todos los detalles para una óptima comprensión por parte del lector. Definitivamente no se podía subestimar a La Delineante y la guerra estaba a punto de comenzar...
Bueno, me voy a dejar de mierdas y polladas y voy a ir a lo que todos estáis esperando con ansia. Sí, voy a continuar la espeluznante historia de MGALD. Pero antes, quiero lanzar una pregunta al aire dado que lleva intrigándome durante varios picosegundos. Y la pregunta es la siguiente: ¿Qué habrán recibido las Uruk-Ñús como regalo de Reyes? Podéis escribir en los comentarios vuestras opiniones y en la siguiente entrada se podría crear un debate (digo "se podría" porque sois unos malditos bastardos y no escribís nunca en los comentarios). Muy bien, dicho esto continuemos con el horripilante relato de MGALD:
Día tras día las dos Uruk-Ñús hablaban más y más. Sus conversaciones eran bastante estúpidas y por supuesto en un dialecto ininteligible del urukñuíno proveniente de la Meseta de Gorgoroth, región situada en la parte norte de Mordor. La verdad es que tampoco había que entender mucho ya que sus diálogos podían resumirse en una sola palabra: COMER. Y con este tema en común podían rajar durante siglos. Así que, mientras yo intentaba trabajar, estas dos criaturas no paraban de molestarme no sólo visualmente sino también de forma auditiva.
Las dos Uruk-Ñús se entendían bien. Al fin y al cabo ambas pertenecían a la misma estirpe de seres grotescos y disformes. Se notaban los lazos de sangre y había muchérrimas cosas en común entre ellas: ambas hablaban (o mejor dicho gruñían) de forma brutal, los temas de conversación eran siempre carentes de sentido y, por supuesto, las dos trabajaban igual de mal. Eran increíbles las mierdas que hacían, pero completamente fuera de lo normal. De verdad que para hacer las cosas tan mal habría que ponerle empeño y ganas. No obstante estos dos engendros lo conseguían de forma nata. Habían nacido para generar caos y desorden en el mundo. Definitivamente su existencia desafiaba a las leyes de Darwin y significaba un paso hacia atrás en la humanidad. Eran un eslabón perdido de la genética, una hecatombe evolutiva, un error de la naturaleza.
Sin embargo, a pesar de la compenetración entre ambas criaturas infernales, con el paso de las semanas una de éstas comenzó a dominar sobre la otra, a tomar la iniciativa en las decisiones urukñuínas y a convertirse en la líder de ambas. Ok, repasemos entonces las opciones que tenemos:
- Por un lado tenemos a La Delineante original, una Uruk-Ñú convencional, con un coeficiente intelectual menor que el de un díptero, de aspecto aterrador y masa corporal descomunal
- Por otro lado tenemos a La Mega-Delineante, una Uruk-Ñú digievolucionada, de aspecto aún más horrendo, mega-obesa de dimensiones titánicas, con ataques especiales y creada especialmente para el combate en campo abierto.
Habiendo dicho todo esto, la respuesta lógica sería: "¡Está claro! ¡La Mega-Delineante es la que se hizo con las riendas!". Pues os equivocáis. Inesperadamente, La Delineante original fue la que comenzó a mandar sobre la otra. Además, lo hacía de una manera terriblemente altiva, con una arrogancia bestial y sin ningún tipo de vergüenza. Es ahí cuando me di cuenta de que el brutal asco que le tenía a la Uruk-Ñú original era insustituible. Ese engendro luciferino era definitivamente el ser más horrible y dantesco que jamás había conocido en mi vida, tanto interior como exteriormente. Una criatura que provoca espanto nada más verla. Era el anticanon de ser vivo, lo totalmente opuesto a la perfección. Era horror en estado puro concentrado en un cuerpo sebáceo y disforme, con un aspecto enteramente repugnante y una de las aberraciones de la naturaleza más atroces que jamás haya contemplado la historia del universo.
Y ahora, la pregunta del millón que todos os estaréis haciendo: Pero, ¿por qué La Mega-Delineante, siendo una Uruk-Ñú digievolucionada supuestamente superior a su antecesor, no pudo imponer su ley, la ley del más fuerte? Es difícil de creer, pero la historia merece una nueva entrada, donde me pueda explayar bien en todos los detalles para una óptima comprensión por parte del lector. Definitivamente no se podía subestimar a La Delineante y la guerra estaba a punto de comenzar...
Continuará...
Muy bien queridos lectores, estoy cansado de escribir dado que es un poco tarde y ahora lo único que me apetece es no hacer absolutamente nada. Así que dicho todo esto os encomiendo a estar atentos a mi próxima entrada, que imagino ya escribiré cuando llegue a Múnich. Os deseo a todos un feliz fin de Navidad. Servus.
6 comentarios:
Yo creo que los Reyes les trajeron un suministro vitalicio de bastoncillos de algodón...
Como que no doy besos a nadie!
¿Entonces es sólo a mí? :_(
XDDD
Depende de los niveles de engendrez que poseas
Hombre, la opinión general es que estoy bastante bien...
Ya te vale, Yan.
Sin tu identidad me es imposible realizar un juicio engéndrico objetivo
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